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Vista panorámica de Nantes

He tenido que esperar algunas décadas para poder contemplar Nantes desde arriba.

Pues sí, ya que en Nantes no hay montaña ni ningún punto culminante natural a parte de, quizás, la Butte Sainte Anne que ofrece unas bonitas vistas del Loira. De todos modos, ya recorría la ciudad a lo largo y a lo ancho, ¿por qué verla desde arriba?

Entonces, la Torre Bretagne abrió su terraza panorámica en el piso 32. Una muchedumbre corrió a ver este edificio de los años 1970 para descubrir esta vista sin obstáculos sobre Nantes. Y yo también quise contemplar la ciudad bajo mis pies.

Después de las fiestas de verano y de las primeras aglomeraciones, aproveché una bonita tarde de septiembre para llevar a mi pequeña familia al séptimo cielo. Mi hijo, a sus 3 años, estaba impresionado con el ascensor, y luego con el oscuro pasillo, pero cuando descubrió el universo del Nido, con sus asientos estilo huevo pasados por agua y la gran garza acostada, se tiró encima del animal de plástico, emocionado por este gran descubrimiento.

Mi mirada, que se entretenía con la actividad Jean Julien, se fijó rápidamente en los grandes ventanales: me atraían como un imán, tenía que salir, tenía que ver.

Y ahí… Bajo un rayo de sol cegador, estaba mi ciudad, mi Nantes… Hemos paseado por toda la terraza 360º para ver el castillo, nuestra primera casa, nuestro hogar actual, el Loira, el Erdre, el Elefante… ¡El tiempo se había detenido y Nantes estaba al alcance de la mano!
Un poco como aquella noche en que decidí ir al único restaurante de Nantes con una terraza en el tejado. Ubicado en la isla de Nantes, este restaurante es en realidad un dúplex, el comedor está en el último piso y el bar es un rooftop, un sky bar, como en Nueva York.

En el octavo piso de este nuevo edificio, saboreaba un cóctel con una puesta de sol, hacía tan buena temperatura en aquel mes de julio que la velada podía durar ¡toda la noche!  Estaba con mis amigas y disfrutábamos de este sky bar para observar el Loira, perdernos en los tejados de Nantes y deleitarnos como nunca con este escenario de moda. En fin, una velada maravillosa con unas vistas extraordinarias.
Las últimas vistas de Nantes con un poco de altura están en la Torre Lu. Pocos nanteses lo saben, pero la Torre Lu está abierta al público.

Se puede subir hasta la cima para redescubrir el castillo… Pero no, no es lo bastante alta como para tener unas vistas que quiten el hipo. Aun así merece la pena ir a verla, aunque solo sea para decir «ya lo he hecho».

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