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Verona: la ciudad de los caballos

La leyenda narra que, cuando concluyó la guerra entre el rey ostrogodo Teodorico y el general romano Odoacro, a las puertas de la ciudad, en el año 489 d.C., se les concedió a los veroneses, agotados de hambre, poder alimentarse, de manera excepcional, de los cadáveres de caballo que habían quedado en el campo de batalla. Así surgió el gusto local por la carne de caballo, que ha durado hasta hoy.

Verona es una de los pocas ciudades –la única que he visto– donde hay tantas carnicerías dedicadas exclusivamente a la carne de caballo, y no solo de caballo: también de burro y de mulo. Solo en el territorio municipal, hay al menos unas diez, la más afamada es seguramente la carnicería Avesani de la placita Monte, en pleno centro histórico.

La carne de caballo es la base de algunas de las recetas tradicionales veronesas, sobre todo de la pastisada de caval, una especie de relleno cocido muy lentamente en vino rojo, pero también de las albóndigas, los filetes, las salsas y tanto productos más.

Pero nos quedaríamos cortos si dijéramos que a los veroneses les gusta el caballo solo en el plato. Les gusta mucho más. Porque en el mismo mes de Noviembre tiene lugar en Verona, desde hace más de un siglo, la Fiera Cavalli, la Feria del Caballo, la más antigua de la ciudad y la más importante del sector en Italia.

Actualmente, la Feria del Caballo es uno de los eventos de mayor atractivo de la ciudad. La primera edición tuvo lugar en el ya lejano 1897 pero, en realidad, en Verona hay feria de caballos desde hace mucho tiempo. La compraventa de caballos, en una ciudad que siempre ha sido un importante centro agrícola, además de centro comercial, era una actividad muy importante antes de la llegada del automóvil.

A día de hoy, los caballos no se compran ya para tirar de carruajes o de máquinas agrícola, sino para competir en las pruebas hípicas o para el turismo a caballo. La Feria del Caballo que se celebra en los pabellones de la feria de muestras de la ciudad, es sobre todo una gran exposición que va desde los más bellos purasangres del circuito internacional a los potros que pueden convertirse en los campeones de mañana.

Pero la Feria del Caballo resulta siempre un evento que atrae a los aficionados y a los operadores del sector y también a millares de jóvenes y niños. Se programan espectáculos ecuestres, demostraciones y competiciones, existe la posibilidad de probar por primera vez la locura de montar a caballo o solo de acariciar a un poni.

La provincia de Verona, con sus colinas cubiertas de viñedos, sus montes de suaves pendientes con bosques y pastos y sus ríos (el Adige y el Mincio), es la zona ideal para montar a caballo pero en la cercanía de la ciudad no faltan tampoco lugares donde se puede dar un paseo a caballo, en contacto con la naturaleza.

La cuadra más cercana al centro histórico es el círculo hípico Scaligero: se encuentra en el Boschetto, a la entrada del parque del Adige sur, una amplia zona de bosques y campos cultivados con senderos y claros. Siguiendo al borde del Adige, pero curso arriba, hacia el norte, a la altura de Corte Molon, se encuentra otro centro ecuestre  que organiza paseos a caballo también en las colinas de Valpolicella y del monte de la Lessinia.

En Verona, lo que falta, es un hipódromo de verdad. No importa: en menos de dos horas de coche o de tren, en dirección norte, se llega a Merano  que, además de presumir de hipódromo, alberga todos los años, a finales de septiembre, uno de los más apasionantes premios hípicos italianos. También yo fui allí un día, y probé la locura de apostar a los caballos: obviamente, perdí mis doce euros …

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