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Venecia, entre góndolas, canales y… pistas de esquí.

Tal vez sea para muchos una propuesta inusual y desconcertante, sin embargo, resulta una opción real y fácilmente alcanzable. Cuando los cielos están despejados, después de que varios días de viento de tramontana o bora soplen tan fuertes que dejan el firmamento limpio de nubes, tanto que podemos vislumbrar su tono cerúleo como si de un cuadro de Canaletto se tratase, podemos contemplar cómo las montañas que conforman el telón de fondo tras Venecia parecen tan cercanas que podemos palparlas con nuestras manos.

Y es que desde el aeropuerto Marco Polo se puede acceder a dos tesoros que aguardan en los Dolomitas, una cadena montañosa de una belleza tan extraordinaria que ha sido declarada patrimonio de la humanidad. El primero es Cortina, la protagonista indiscutible que se encuentra a solo una hora y media. Y la otra es el macizo de la Marmolada, a cuyo pie se puede llegar en solo dos horas y media.
Numerosos aficionados a los deportes de invierno acuden cada año a estos dos fabulosos destinos. Además de por el encanto de su valle, Cortina es famosa por su vida social y comercial. Sus calles ofrecen al visitante una gran variedad de boutiques de moda, además de poseer una amplia oferta en pistas de esquí y remontes que disponen de todos los niveles de esquí alpino, esquí de fondo y snowboard.

Es imposible no caer rendido ante las maravillosas vistas que se divisan desde las cumbres de las montañas Tofana, Cristallo y Faloria. Y para poner la guinda a este destino exclusivo, el visitante puede saborear la gastronomía típica en los diversos refugios de montaña que encontrará entre un descenso y otro.

Tomamos como punto de salida la localidad Malga Ciapela para coger el funicular de la Marmolada, donde a través de sus tres tramos podremos alcanzar la cima de Punta Rocca, situada a 3265 metros de altura. En este enclave se han inaugurado recientemente dos ascensores panorámicos que facilitan el descenso al glaciar inferior, así como el acceso a las pistas de esquí que se comunican con el Dolomiti Superski, el complejo de esquí más grande del mundo.

Asimismo, las pistas de la Marmolada son un punto de conexión con la Sellaronda, una de las rutas de esquí más impresionantes de toda la región alpina, la cual se puede recorrer en un día rodenado el macizo del Sella y cruzando los cuatro puertos dolomitas de Campolongo, Gardena, Sella y Pordoi. Sin duda, esta será una experiencia para el recuerdo, ya que los amantes del esquí pueden exprimir al máximo este trepidante deporte mientras contemplan unos paisajes espectaculares.

En la segunda estación del teleférico de Serauta se encuentra el único museo de Europa a 3000 metros de altitud, dedicado a la Primera Guerra Mundial, un duro episodio que también sufrió la población de esta región.

El visitante dispondrá de una amplia oferta hotelera para pasar la noche, tanto cerca de las instalaciones de Malga Ciapela como en los pueblos de los alrededores, entre los que se encuentra Sottoguda, un perfecto ejemplo de aldea que gracias a su excelente estado de conservación es considerada una de las más bellas de Italia.

Desde este precioso lugar, a través de un increíble paisaje rodeado de cascadas de hielo, se puede dar un paseo inolvidable por el cercano Serai, el único cañón de los Dolomitas.

Desde el aeropuerto de Venecia hay conexiones en minivans o minibuses para visitar estos destinos, y en el camino de regreso, después de haberlo dado todo en las pistas de esquí, podremos aprovechar para alojarnos en una relajante estancia en Venecia antes de emprender el camino de vuelta a casa.

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