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Una maleta diferente para cada estación del año en Venecia

Llega el momento de hacer la maleta, la miramos vacía y pensamos: ¿qué vamos a necesitar?

Es el paso irremediable antes de una escapada de varios días. Los billetes ya están impresos o descargados en el teléfono móvil, el hotel está reservado por internet, y la maleta aguarda abierta para llenarse con lo que nos acompañará en nuestra travesía.

¿Y qué es lo que vamos a necesitar?

Pues todo depende de la estación del año, porque lo que vale para el verano no servirá para otras épocas más frías.

Tanto es así, que queremos saber si hará frío o calor en nuestro anhelado destino. ¿Y si además llueve?

Así que disipamos nuestras dudas acudiendo al ordenador. Allí, trataremos de averiguar qué tiempo hará en el sitio elegido en la época del año en la que viajaremos huyendo de la rutina diaria del trabajo, la casa y los compromisos habituales, en búsqueda de una experiencia diferente, en un punto de la geografía totalmente nuevo con rostros desconocidos.

En mi caso, los imprescindibles de mi maleta de viaje son mi cámara de fotos y un par de objetivos para poder saciar mi pasión por la fotografía.

No obstante, para los que no sean fotógrafos, les resultará suficientes una pequeña cámara compacta o incluso el teléfono móvil.

Entonces, si vamos a Venecia, ¿qué es lo que no debe faltar en la maleta, teniendo en cuenta que se trata de un destino romántico, cultural y, a la vez, ocioso?

Si se viaja en febrero, la máscara es casi una imposición necesaria para confundirse en el carnaval de Venecia y pasear por la ciudad en el más divertido anonimato, como hacía el mismísimo Casanova. Aunque, por lo visto, no era el único que aprovechaba estas celebraciones para acudir a apasionados encuentros.

De todas formas, no es necesario llevar la máscara en la maleta, ya que existen numerosas tiendas y puestos que ofrecen una amplia variedad de modelos para todos los gustos y presupuestos, desde las más sencillas, de cuya expresión máxima es la clásica bauta, hasta las más elaboradas.

Sin embargo, nuestro equipaje será diferente si viajamos en verano, ya que será imprescindible un traje de baño.

Y es que no hay mejor forma de poner la guinda a una larga caminata admirando los tesoros de la ciudad por sus callejuelas y plazoletas que escapándonos al Lido, donde una playa pública espera al final del Gran Viale. Allí, podremos liberarnos de la fatiga causada por el calor y la humedad del verano sumergiéndonos en un refrescante baño.

Y para sorpresa de muchos, otra estación ideal para descubrir las maravillas que esconde Venecia es el otoño, ya que es entonces cuando una niebla envuelve esta mágica ciudad creando unas imágenes que parecen casi irreales. Resulta especialmente espectacular el fenómeno que sucede sobre todo en noviembre, conocido como «acqua alta» y que consiste en unas mareas tan altas que inundan la mayor parte de la ciudad.

Por eso, una vez más, el contenido de nuestra maleta vuelve a cambiar, y aquí es obligado llevar unas botas de agua para perderse por sus calles con tranquilidad, aunque a veces la marea sube tanto que nos empaparemos si nuestras botas no son lo suficientemente altas.

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