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Una calle, un capricho

Mi pasatiempo preferido en Nantes es vagar por la ciudad. Voy paseando sin rumbo, entro en las tiendas que me llaman la atención, tomo el sol en la terraza de una cafetería, deambulo por las calles nantesas y me dejo inspirar por la ciudad.

Una bonita tarde de verano, fui a visitar a una amiga que lleva una mercería-tetería llena de encanto y se me ocurrió que en Nantes cada calle respondía a un capricho distinto.

En esa calle, por ejemplo, las tiendas tienen un ligero toque exclusivo que me encanta. Curiosamente, los restaurantes también tienen ese aire secreto, escondido. Es el tipo de direcciones que se da solo a los buenos amigos, por miedo a que los turistas lleguen en autobuses para arramplar con las ofertas de Nantes.

En la calle Fouré, a dos pasos de la Cité des Congrès, decidí apodarla la calle de los glotones. En todos los números de esta calle hay restaurantes. Algunos son prácticos para una comida profesional y otros son perfectos para cenar en pareja. Suelo llevar a menudo a mi marido a los restaurantes de la calle Fouré para saborear juntos deliciosos momentos gastronómicos.

Otra calle con un ambiente totalmente distinto es la calle Joffre. Como ex parisina que soy, es un poco como la ciudad de la luz, pero condensada. Es una calle con mucho ambiente, llena de vida, y abarrotada. Allí hay tiendas insólitas: tiendas vintage de segunda mano, librerías que parecen ancladas en el tiempo, cálidas vinotecas, peluquerías de autor, una tienda de instrumentos de música e incluso kebabs. En resumen, todo un crisol de culturas a dos pasos de la catedral.

No muy lejos de la catedral, la calle Château es una de las más abarrotadas de Nantes. Las tiendas, ya sean infantiles, de accesorios o de muebles, son todas muy originales: las ganas de comprar son difíciles de controlar. En cuanto a los restaurantes, lo fascinante es su estudiada decoración. Y, para rematar: ¡la calle es peatonal! 

Por último, de la calle Crébillon surge un verbo 100% nantés: “crebillonar”  Todos los domingos, esta calle peatonal del centro está invadida por los adictos a las compras que han ido a “crebillonar”. Es la calle más lujosa de Nantes, las tiendas son de primera categoría y está rodeada por joyas del patrimonio nantés. A la derecha se encuentra el Passage Pommeraye, con sus monumentales escaleras y sus lujosas tiendas.  En lo alto, está la plaza Graslin con su magnífico teatro. Abajo, la plaza, el centro neurálgico de Nantes.

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