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Un museo mordisqueable

La relación de Estrasburgo con el chocolate es sorprendente. ¿Sabíais que la ciudad oculta un museo del chocolate que puede descubrirse tanto con los ojos como con los dedos?

Alsacia es una de las regiones más importantes en lo que respecta a la exportación de chocolate. ¿Extraño? Durante vuestra estancia en Estrasburgo podréis descubrir sus chocolaterías y el deslumbrante Museo del Chocolate.

Estrasburgo, ¿capital del chocolate? El título puede evocar una sonrisa, pero la relación de la región de Alsacia con el chocolate es, nunca mejor dicho, candente. Durante vuestra estancia en el corazón de la capital europea, os saludarán las numerosas chocolaterías de las calles de la ciudad. Luego descubriréis el Museo del Chocolate que osaguarda a las puertas de Estrasburgo. ¡Y aún hay más!

Como me gusta compartir con todos el fruto de mis andanzas, empezaré por recordar que Alsacia es la primera región exportadora de chocolate de toda Francia. Empresas tales como Mars, Suchard, Schaal le dan fama ante el gran público. Alsacia, tierra de numerosos artesanos, cuenta también con una «Ruta del Chocolate».

Al visitar Estrasburgo, iréis descubriendo de forma natural las chocolaterías del centro urbano. La pasión y profesionalidad de Christian Meyer exigen visitar «Chez Christian» (casa Christian)  o, para ser exactos, una de las dos tiendas que llevan su nombre.

Decantáos por la tienda de la rue Mercière y su salón de «chocolate». Allí, entre la decoración acogedora, casi británica, podréis saborear un pastel de la casa, por qué no una «Torche au Marron» (antorcha de castaña) y un chocolate caliente excepcional. Al igual que sucede con los vinos, aquí se evidencia que la tierra y el origen cambian el sabor en la boca.

Los secretos del chocolate, al descubierto

¿Queréis saber aún más?

Dejad  Estrasburgo atrás para descubrir el Museo del Chocolate de Geispolsheim. En él os espera una hermosa sorpresa. Niños y mayores se verán seducidos por un museo que es preciso visitar con los dedos.

Tras los pasos de la marquesa de Sévigné, la historia del chocolate se revela mediante una película, autómatas animados, pantallas interactivas y talleres. La ganache y el praliné dejarán de tener secretos para vosotros. Y entre degustaciones y revelaciones del chef chocolatero, podréis irmordisqueando el museo.

Dos consejos de amigo

La tienda: en ella podréis hacer acopio de provisiones o deleitar a sus allegados. ¿Habéis probado ya la cerveza al chocolate? ¿O tal vez os apetece una ducha con un gel de chocolate?

El restaurante: el Museo alberga el restaurante «Les Secrets des Grands Express» . Insólito donde los haya, en él podréis saborear cocina fina y deliciosa en un vagón-restaurante del Orient Express. Una experiencia de lo más inusual.

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