img_4222

Notre Dame de Estrasburgo, la más bella de las catedrales

Los estrasburgueses os dirán que todas las calles llevan a la Catedral de Estrasburgo. Ya sea una broma o la realidad, la capital europea no se puede visitar sin pasar por Notre Dame. Allí, al llegar por una calle, de repente, alzarás la vista al cielo y te la encontrarás, majestuosa.

La mayoría de las veces se llega por la rue des Hallebardes, al pasar por delante de la Maison Kammerzell. Entonces es cuando aparece.

La bella estrasburguesa

Sus 142 metros hicieron durante mucho tiempo (hasta 1874) que fuera uno de los edificios más altos del mundo. La historia la convirtió en un punto de referencia. Todavía se enseña el juramento de Koufra. «Estamos en marcha, no nos detendremos hasta que la bandera francesa ondee sobre la catedral de Estrasburgo» exclamó el general Leclerc desde las tierras remotas del desierto libio.

La historia de la catedral comienza mucho antes. Diseñada sobre diversos edificios religiosos entre los cuales había un templo romano dedicado al dios Marte, la actual Notre Dame debe su apogeo a un genio de arquitecto: Erwin von Steinbach. Nos encontramos en 1284.

Otros maestros de obra proseguirán la construcción.

Los muros están construidos con piedra arenisca de los Vosgos. Antes, disfrutarás visitando su interior. Su nave, su coro, su rosetón te inspirarán. Que sepas que oculta bien secretos y estatuas insólitas. Entre ellas, el perro del predicador Jean Geiler… Espera a su maestro y acariciarlo traerá buena suerte. Descubrirás además el reloj astronómico y su asombrosa precisión…

Majestuosa…

Después de tu visita u oración, volverás a salir a observar las sorprendentes figuras estáticas en la piedra. 138 estatuas y grupos esculpidos adornan la fachada. Los detalles revelan el humor, la fe o el esoterismo de los maestros talladores.

Majestuosas, la catedral de Estrasburgo y su torre campanario o aguja sin igual no te dejarán indiferente. Enviarás rápidamente a tus amigos un recuerdo, una foto…

La exploración continua, para los más curiosos o deportistas, pasando por la Place du Château. Te proponemos entonces subir los 332 escalones que te separan de la plataforma.

Desde allí arriba, una vista sin igual te permitirá divisar Estrasburgo, los Vosgos, la Selva Negra… ¡Un momento único! Tan único como los espectáculos de «Luces y sonido» que animan la bella estrasburguesa las noches de verano.

Escribe tu comentario

Compartir


Comentarios

Todos los campos son obligatorios

Tu experiencia es muy valiosa para otros viajeros. ¡Muchas gracias!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Algunos rincones similares