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Murano, la isla del vidrio

Para los visitantes de Venecia, una ruta casi obligatoria es hacer una excursión a las mayores islas de la ciudad.

Entre ellas, la más cercana es Murano, que se presenta desde el vaporetto con la laguna Norte como escenario y con su faro blanco alzándose hacia el cielo; una isla muy conocida por la elaboración del vidrio artístico soplado.

Dicha producción se concentró aquí a finales de 1200, debido a que los muchos hornos activos por entonces en Venecia eran un peligro de incendio en las casas, muchas de ellas aún de madera, y también porque se dice que de esta forma se conseguía mantener en secreto esta técnica de producción que representaba un importante recurso económico.

La elaboración del vidrio tiene orígenes antiguos que se remontan a los fenicios y llegan hasta los romanos. Las producciones de esta época se encuentran en el museo de Altino, que en la actualidad es una pequeña aldea en el campo en los alrededores del aeropuerto de Venecia, pero que por entonces era una próspera e importante ciudad romana, o en el museo del vidrio de Murano, que merece sin duda una visita para tener un cuadro completo de las obras realizadas con este material desde el pasado hasta nuestros días.

El gran número de tiendas en la isla ofrece una selección inagotable de objetos de vidrio para todos los gustos y para todos los bolsillos.

Sin embargo, solo con una visita a uno de los hornos activos podrás darte cuenta por completo de la magia de la transformación de esta incandescente masa líquida, con una realización artística creada por la habilidad del maestro vidriero, en un elegante objeto de decoración, ya sea un jarrón de colores, un adorno polícromo o la infinidad de piezas que forman una lámpara.

Junto a las piezas más laboriosas, realizadas en horno, se encuentran los pequeños objetos realizados con la técnica llamada “a lume”.

Se realizan pequeños objetos de distinto tipo con barras de vidrio de colores fundidos y a los que se da forma con un pequeño quemador de gas que, con su llama, hace que el vidrio se derrita y se pueda trabajar y en la que la habilidad del artesano consigue producir objetos increíbles de colores variados que se pueden comprar por cifras más económicas.

Pero la isla ofrece también un itinerario histórico-cultural con visita a sus iglesias, en primer lugar la catedral de S. María y Donato, cuyos restos fueron llevados aquí tras la conquista de Cefalonia, con un bonito suelo de mosaicos y un ábside que da al canal.

Y después de haberte sumergido en el descubrimiento de todas estas cosas nuevas tan hermosas, una parada en una de las muchas trattorias de la isla te permitirá sentarte a comer disfrutando de un buen plato de la cocina veneciana.

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