nuovo_trionfo

Moverse por el agua

Las embarcaciones típicas de la laguna veneciana y del mar Adriático que marcaron la historia, la economía y la vida de la ciudad.

Caorline, mascarete, sandoli, s’cioponi, topi, peate, burci, bragozzi, pieleghi, quechemarines y, para terminar, la famosa góndola: una serie de nombres extraños que designan algunas de las embarcaciones típicas de la laguna que se han usado desde siempre para la pesca y el transporte de mercancías en la ciudad.

Hace tiempo eran las que se veían con más frecuencia en la laguna y en los canales; hoy han sido sustituidas casi por completo por las típicas embarcaciones a motor anónimas que aumentan el indeseado «movimiento ondulante» que daña costas y construcciones, sobre todo en los pequeños y sinuosos canales internos de Venecia.

Hoy en día las embarcaciones tradicionales se pueden ver de forma casi exclusiva en algunas regatas, durante la Vogalonga o gracias a un pequeño número de apasionados de las distintas sociedades de boga de la ciudad, que se pueden observar mientras empujan con dificultad a golpe de remo, manejándose entre las embarcaciones a motor que pasan por su lado como una bala y sin apenas mostrar atención; estas barcas que son ya parte de la historia de la Serenissima.

Como ya sabemos, el poder de Venecia procede del mar y de los comercios que se desarrollaron en torno a él, por lo que naves y barcas se volvieron una parte imprescindible de la ciudad, mientras que las grandes naves con remos y de vela, las famosas galeras y galeazas, surcaban el Adriático y el Mediterráneo para comerciar con Oriente. Las embarcaciones de menor dimensión se utilizaban para la pesca o para el comercio en el Adriático; por otra parte, las embarcaciones pequeñas, que disponían casi todas de un fondo plano para navegar por aguas bajas, se usaban dentro de la laguna para el transporte de mercancías por la ciudad, en especial de los productos agrícolas que se cultivaban en las distintas islas de la laguna.

En la actualidad, los visitantes pueden seguir disfrutando de un paseo en góndola o, si tienen la suerte de coincidir con una de las regatas mencionadas antes, pueden observar algunas de estas tradicionales embarcaciones. Desde hace algunos años también se puede participar en excursiones por la laguna en algunas de estas barcas, que obviamente funcionan a motor y no con remos.

Hasta casi la primera mitad del siglo XX todavía se podían ver embarcaciones especiales, como los quechemarines, impulsados a vela y después de propulsión mixta a vela y motor, que se usaban para la pesca o como barcas de carga que llegaban a Venecia procedentes de la costa istriana del Adriático, normalmente cargadas con materiales inertes para la construcción; algunos ejemplares de estas barcas se pueden encontrar en el Museo della Marineria de Cesenatico.

Desde hace algunos años, la benemérita Asociación veneciana, el Club degli Amici del Nuovo Trionfo, después de haber adquirido el último quechemarín de la laguna, ha estado llevando a cabo una compleja y paciente obra de restauración con el objetivo de conservar un testimonio de este tiempo pasado que, por desgracia, va desapareciendo con la irrupción de la irrefrenable «modernidad».

El «Nuovo Trionfo», que es como se llama el quechemarín, se construyó hace 90 años y ahora mismo está en proceso de restauración con unas dilatadas obras de mantenimiento imprescindibles por todo el casco para garantizar su conservación y su navegabilidad.

Un fragmento de historia veneciana, menos conocida, para transmitir en el futuro y que volverá pronto a su amarradero en la Punta della Dogana, en la desembocadura del Gran Canal, donde lo podrán ver también todas las personas que visitan Venecia.

Escribe tu comentario

Compartir


Comentarios

Todos los campos son obligatorios

Tu experiencia es muy valiosa para otros viajeros. ¡Muchas gracias!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Algunos rincones similares