Los sabores de Burdeos de ayer y de hoy

Burdeos y sus sabores

He encontrado dos locales nuevos en Burdeos que me hacen viajar en el tiempo. Además, como no están muy alejados el uno del otro, puedo visitar ambos fácilmente cuando ando por la zona. Chartrons es una zona muy conocida y preciada entre los bordeleses donde se encontraban los negociantes de vino. Se extiende hasta el barrio de Bacalan, que durante mucho tiempo los burgueses de la ciudad han despreciado y tachado de impopular, pero que ahora empieza a subir puestos. La Cité du Vin, en la frontera entre ambos barrios, ha sido un factor condicionante. Todo esto queda al lado del río Garona.

Los hangares del puerto de la luna

Los antiguos hangares portuarios, a lo largo del río, se transformaron en 2007 en la zona comercial Quai des Marques, un centro con diferentes tiendas de venta directa y cafés. Allí abrió a finales del año pasado Anna Pédelaborde su tienda, Echoppe de la Lune, nombre que hace referencia al puerto de la luna y que también se utiliza para referirse a Burdeos por la forma de luna creciente que adopta el Garona al atravesar la ciudad. Esta tienda de comestibles histórica y gourmet está pensada para despertar todos los sentidos, sobre todo la vista, el olfato y el gusto. Allí encontraremos productos hechos en Burdeos como el licor Marie Brizard, elaborado desde 1755. Es un lugar muy acogedor que me encanta visitar para encontrar productos de mi infancia o descubrir cosas originales y novedosas.

Un paseo por el tiempo

En Echoppe de la Lune se sigue la cronología. Comenzamos con el licor Marie Brizard, la mostaza Louit, el vinagre Tête Noire, las conservas y terminamos con el Vodka Pyla y el whisky Moon Harbour, sin olvidar los siropes Meneau, las pastas y los platos cocinados Lou Gascoun, el batido de chocolate Cacolac, los polvos para hacer postres Jock, el vino para el aperitivo Lillet o los jabones Savons de Bordeaux. Los muebles son variados y de diferentes épocas, desde un armario bordelés grande para los productos más antiguos hasta las estanterías o aparadores más contemporáneos para los recién llegados. Además, cada producto tiene su propio cartelito de presentación. El local está decorado con la cerámica típica de Vieillard, donde encontraremos hasta el propio libro que Jacqueline du Pasquier dedicó a esta fábrica.







La renovación de los mercados

En Halles de Bacalan volvemos a los mercados de antaño con un toque moderno. Solo hay que fijarse en la arquitectura del edificio que se encuentra enfrente de la Cité du vin para entenderlo. Allí se reúnen productores artesanos para vender productos locales, de buena calidad y a veces ecológicos o vegetarianos, así como productos italianos o españoles, ya que la gastronomía de estos países es sabrosa y deliciosa. Me encanta el toque humorístico de algunos de los negocios, como el de la pescadería Les Requins Marteaux (los pez martillo), la taberna Garg’Antoine (que se pronuncia parecido a Gargantua, el personaje literario famoso por tener un apetito insaciable) o la pescadería tradicional La Mouette Rieuse (la gaviota risueña). Naturalmente, es un lugar en el que podemos hacer la compra, pero también es un entorno apacible para pasar el rato y degustar algunos de sus manjares, como las tablas de embutido o la pizza. O, si se prefiere, visitar el restaurante con vistas a la Cité du Vin.



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