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Los muros de Venecia

Venecia, como se sabe, es una ciudad antigua donde de nuevo hay muy poco y donde se está siempre sumergidos y rodeados de historia en cada rincón.

Pero la historia no está solo en los sitios conocidos como la basílica de San Marcos o el palacio Ducal, se pueden encontrar antiguos testimonios, u otros más o menos recientes, también en los muros de los edificios, de las iglesias, a lo largo de sus calles estrechas.

Testimonios a menudo extraños o curiosos o en los que nunca nadie habría pensado.

¿Por qué, sobre un bajorrelieve, encima del arco que introduce en la calle Bianca Cappello apenas se pasa la torre dell’ orologio (Torre del Reloj) con la fecha 15 de junio 1310 grabada, está representada una anciana a la que se le está cayendo un mortero?

La legenda cuenta que el mortero caído golpeó al alférez de la facción rebelde de Baiamonte Tiepolo, poniendo en fuga a sus integrantes y salvando al dux, quien por gratitud colocó este recuerdo conmemorativo que ha llegado hasta nosotros.

En la “Calle de le Boteghe”, que va de campo San Esteban a San Samuel, en la esquina de un edificio, al final de la calle, hay unos zapatos tallados. ¿Qué sentido tendrán?

Indicaban el lugar donde surgía el antiguo “ospedale dei calegheri tedeschi” (hospital de los zapateros alemanes) como refiere la lápida que se encuentra en el centro de la pared. Hospital en el sentido de congregación, confraternidad asistencial, que ayudaba y asistía a los miembros de ese gremio.

En cambio, a lo largo de los muros del  Arsenal, hay muchos capiteles vacíos que, sin embargo, a una mirada más atenta muestran los signos de la demolición de lo que allí se representaba.

Cuando las tropas francesas  de Napoleón entraron en la ciudad, derribaron los leones de los capiteles, símbolo de la ya caída República Serenísima.

Mientras que en los arquitrabes de algunas casas cerca del Arsenal, pertenecientes al personal de maestranza que allí trabajaba, todavía hoy se pueden leer las tareas que sus habitantes cumplían.

En las paredes de muchas casas venecianas hay “patere” (bases) con decoraciones de estilo bizantino, escudos de armas y otros insertos en piedra y mármol, a menudo restos de construcciones más antiguas cuyos materiales se reutilizaron para la nueva construcción o la ampliación de la que ya existía.

En otros sitios, como en la entrada del campo de San Zacarías, lugar sagrado de la iglesia del mismo nombre y de su convento, se pueden encontrar placas en las que se prohíbe jugar, hacer ruido, decir malas palabras, tirar basura, bajo pena de la aplicación de graves sanciones.

Otra curiosidad se encuentra dentro del Fondaco dei Todeschi, muy cerca del puente de Rialto y abierto de nuevo recientemente como zona comercial con tiendas de grandes marcas de la moda.

En los parapetos de los diferentes pisos, observando atentamente, se pueden notar varias grabaciones con escudos, fechas o tableros hechos por los mercaderes alemanes del norte de Europa que aquí comerciaban y se alojaban.

Así se llega a la historia más reciente, tropezando, en ciertas zonas de la ciudad, con balas de cañón incrustadas en el mármol de las Iglesias, que recuerdan los bombardeos austríacos durante la guerra de independencia a mediados del 800 o, en el siglo pasado, los primeros bombardeos aéreos de Venecia durante la primera guerra mundial.

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