cta-giardini-2

Los jardines de Catania

Si uno piensa en los jardines sicilianos, el primer sitio que le viene a la mente probablemente sea Palermo. Los palacios de la nobleza del Reino de las dos Sicilias probablemente se asocian más a un imaginario de pompa, parterres y carrozas. Además existe en Catania una larga lista de jardines (un poco secretos, como en la novela de Frances Burnett) un poco desconocidos pero de gran efecto. De esos en los que uno se ve bien haciendo un picnic o leyendo un libro. Y no, no estoy hablando de la villa Bellini, el parque municipal más céntrico y conocido.

Jardín de los novicios
Imaginando un tour por el centro histórico de Catania, el primer jardín secreto que me viene a la mente es el de los novicios. Se encuentra en el interior del ex Monasterio de los Benedictinos de la plaza Dante, actual sede del departamento de Humanística de la universidad de Catania. Yo he pasado ahí los años más despreocupados de mi vida. ¿Un consejo? Visitadlo en primavera, mejor si es durante la segunda sesión de los exámenes de los estudiantes. Lleno de vida, allí se pueden escuchar un montón de conversaciones divertidas.

Jardín de la calle Biblioteca
Salid del jardín de los novicios a la hora de la comida, pasad por la Plaza Dante a por algo de comida para llevar y comedlo en el jardín de la calle Biblioteca. Está justo a dos pasos de la entrada de los Benedictinos, enfrente de una placita llena de árboles. En teoría, se trata de una vía pública cerrada en el interior de los muros de la universidad. Lo mejor es que es uno de los lugares donde el trabajo del arquitecto Giancarlo De Carlo, que ha rehabilitado todo el complejo monástico, se funde perfectamente con las plantas. Hasta hace unos meses, en el interior de un parterre había un gran algarrobo dedicado a los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Ahora, desgraciadamente, ya no existe.

Los patios del Palazzo Biscari
Hace años trabajaba en una oficina del Palacio Biscari. Es, para entendernos, uno de los edificios nobiliarios más extraordinarios y mejor conservados de toda Sicilia. Tanto que dentro hasta los Coldplay quisieron grabar un video. Además de, vale, Carmen Consoli. Ella, sin embargo, es catanesa y, por tanto, jugaba en casa. No me había parado nunca a mirarlo bien hasta que un día, más o menos en mayo, me encontré con la más increíble floración de buganvillas que jamás había visto hasta ese momento. Había una luz tan limpia que tuve la necesidad de fotografiarla tres veces. Sin conseguir nunca mostrarla tan perfecta como era.

El Huerto botánico de Catania
También esta vez es culpa de un puesto de trabajo. Estaba en el autobús y pasaba por la calle Etnea cuando, mientras leía un poco distraída, pasamos delante del Huerto botánico. Yo me he aficionado porque de pequeña me habrán llevado de excursión con el colegio miles de veces. Y aún ahora que soy un poco más mayor, lo aprecio mucho más (por lo demás, está abierto y las guías son muy espabiladas y amenas) Lo fundó un monje benedictino y todas las veces que tengo que imaginar la lección de Herbología de Hogwarts la pienso ahí dentro.

Escribe tu comentario

Compartir


Comentarios

Todos los campos son obligatorios

Tu experiencia es muy valiosa para otros viajeros. ¡Muchas gracias!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Algunos rincones similares


Más rincones de Catania