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Los castillos del Médoc, en la región de Burdeos

Soy una bordelesa que solo bebe agua, pero no es un defecto y no me impide apreciar la historia del vino, los variados paisajes de los viñedos e intentar entender todo lo que sucede en este universo.

De vez en cuando disfruto de un periplo entre las viñas para admirar la arquitectura de los Châteaux. Cuidado, Châteaux no significa palacio. Aunque algunos tengan aires de palacetes otros son más modestos. Son grandes edificios dedicados a la explotación del viñedo y a la producción del vino. Hay que concertar una cita para realizar una visita técnica con degustación, pero prefiero dedicarme a paseos más culturales porque los propietarios de algunos châteaux son muy sensibles al arte contemporáneo y abren sus puertas a los artistas. He limitado mi visita a una pequeña parte del Médoc porque el campo de investigación es amplio, volviendo a lugares conocidos o saliendo a descubrir nuevas iniciativas.

Muy cerca de Burdeos, el Châteaux d’Arsac con sus bodegas de azul vivo cuenta con una exposición permanente de 25 obras diseminadas por la propiedad porque su propietario, Philippe Raoux, las ha ido comprando a lo largo de los años. Me gusta especialmente “L’homme qui mesure les nuages” de Jan Fabre, “Les visionnaires”, que me recuerdan a búhos de madera, de Zebra 3, el “Chevêtre” de Bernard Pagès. Pero también hay obras de Niki de Saint Phalle o de César, por mencionar solo los artistas más conocidos del gran público.

Chasse-Spleen ha abierto su centro de arte en una chartreuse del siglo XVIII con las contraventanas pintadas de malva y delante hay dos inmensas botas “Invendu” de Lilian Bourgeat. La exposición temporal hasta el 15 octubre está dedicada a Rolf Julius, un artista alemán nacido en 1939. Sus obras experimentales y minimalistas quizás no son accesibles a todos los públicos. El año que viene será el turno de Benoît Maire.

Como Lynches-Bages está en obras he vuelto a pasear por el pueblo de Bages, un conjunto ce casas más o menos abandonadas que Jean-Michel Cazes, el propietario del château, compró hace unos diez años para reconstruir un pueblo antiguo con su pastelería, su Bazar, el Bages’Bazaar, y su café restaurante, el Café Lavinal. Como Jean-Michel Cazes aprecia el arte contemporáneo, he vuelto a ver Cordeillan-Bages, su cercano Relais et Châteaux y donde coloca los cuadros que compra.

Al final terminé en Beychevelle. Un lujoso château construido en 1565 con su cedro de 300 años en el patio interior y su inmenso parque desde el que se puede ver el estuario de la Gironde a lo lejos. En el siglo XVII, cuando Jean-Louis Nogaret, duque de Epernon, gran almirante de Francia, era propietario de la Valette los barcos que pasaban por la Gironde bajaban sus velas (baisse voile) por respeto, de ahí su nombre. En la bodega y la nave de elaboración diseñadas por Arnaud Boulain e inauguradas en 2016 estarán expuestas hasta el 2 de septiembre piezas de vidrio de artistas de Biot, como Jean-Paul Van Lith, Luc de Muelenaere o Robert Pierini. Si no puede acudir, durante 2018 se presentarán otras creaciones.

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