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Lieu unique

Cuando era pequeña y pasaba por delante de la imponente fábrica de galletas de Nantes, no me sentía demasiado tranquila. A finales de los 80, este era un barrio más bien austero, entre la estación del Sur y una de las últimas fábricas de Nantes que quedaban prácticamente en el centro de la ciudad.

Y entonces, un día, la fábrica de galletas cerró sus puertas nantesas y se instaló a unas pocas decenas de kilómetros, en las afueras de Nantes. Y así es como nació la nueva marca LU, un referente para los amantes de la cultura y el arte contemporáneo: Le Lieu Unique.

En 1999, volví a descubrir el lugar, cuando llegué a Nantes para ir a la universidad. La ciudad de Nantes había organizado una gran colecta de objetos del siglo XX para celebrar el nuevo milenio, objetos que después quedarían guardados en Le Grenier du Siècle, y que se pueden contemplar en la fachada trasera del Lieu Unique. ¡Y estas cápsulas del tiempo no volverán a abrirse hasta el año 2100!
Evidentemente, yo también quise dejar allí un objeto, como testigo de mi vida de estudiante. Por eso, elegí una pluma con algunos cartuchos de repuesto que se deslizan en esa gigantesca caja fuerte. A decir verdad, 17 años después, la elección fue una gran idea ya que, a día de hoy, todavía escribo y escribo sin parar.

El año siguiente me fui a vivir a una calle al lado del Lieu Unique. ¡Más que un Centro de investigación para el desarrollo cultural, el Lieu Unique se convirtió en mi cuartel general! Pasaba las tardes en el bar, tomando cerveza de casa, los domingos me perdía en mi mundo en la librería o en George, la pequeña tienda hoy desaparecida y el restaurante se encontraban entre mis lugares favoritos. Me encantaba su decoración estilo urbex, muy industrial y dejada tal cual era antes.

También tuve la oportunidad de asistir a espectáculos de arte vivo totalmente extraordinarios, firmas artísticas de Jean Blaise, director del Lieu Unique hasta 2011. Por ejemplo, ¡me acuerdo de una simpática y loca adaptación de Alicia en el país de las maravillas!

Y, para ponerle el broche de oro a este lugar totalmente innovador, ¡se abrió un hammam en el sótano de la fábrica! Evidentemente, probado y aprobado, guardo un delicioso recuerdo del hammam

Todavía, a día de hoy, me encanta sentarme en las tumbonas a orillas del Canal St. Félix, pasarme horas en la librería descubriendo los nuevos fanzines o hacerme fotos graciosas con mis hijos en el fotomatón vintage que se oculta al fondo del bar. Le Lieu Unique siempre ha formado parte de mi vida en Nantes. ¡Y no tiene pinta de que vaya a dejar de serlo!

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