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La capital de Navidad

En los últimos años, Verona se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de Italia durante las vacaciones navideñas. Este año, se esperan dos millones de visitantes, de ellos, 200 mil pasarán al menos una noche en la ciudad. Además de disfrutar de la ciudad iluminada y magníficamente decorada y de perderse de compras por sus calles, podrán participar en toda una galería de eventos que involucran a 1200 operadores, también en el lago de Garda.

Antes, no era así. Recuerdo muy bien que, cuando era niño, la Navidad de Verona era un asunto exclusivo de los veroneses y de algún que otro visitante que acudía a pasar el día. Se paseaba por la plaza Bra admirando la gran cometa de metal con su cola que forma un arco hasta el interior de la Arena. Luego, sin falta, se visitaba la tradicional muestra de belenes de todo el mundo, siempre dentro de la Arena. Al final, antes de volver a casa, se acababa tomando un bombolone caliente en los puestos de Santa Lucía, el Papá Noel de los veroneses, puestos que se siguen levantando en la plaza Bra hasta el 13 de diciembre.

Para mí, la Nochebuena, la tarde del 24 de diciembre, siempre ha sido un día especial. Los veroneses tienen la costumbre de encontrarse en el centro para intercambiar felicitaciones navideñas. Las plazas se llenan de gente tarde, cuando salen del restaurante después de cenar. La mayor parte de la acude a la plaza de las Hierbas, o a la calle Sottoriva, sobre todo al bar del mismo nombre donde se dan cita para un brindis a medianoche.

Todo ello forma aún parte de la Navidad de Verona, pero actualmente los días navideños ofrecen mucho más. Y no solo en la ciudad: todas las instituciones se han unido para promover “el distrito de Navidadde Verona, cuyas atracciones ya consolidadas son los mercadillos, siempre llenos, de la plaza de los Señores en el centro de la ciudad, la muestra de artesanía veronesa del Palacio de la Gran Guardia de la plaza Bra, el Pueblo de Navidad, que este año cumple veinte años en el Flover de Bussolengo.

Al lado de esta oferta más comercial, Verona está buscando asociar la Navidad con otras propuestas de tipo cultural. En estas fechas, la ciudad alberga dos de las muestras más importantes que tienen lugar por ahora en Italia. Sobre todo, está la de la civilización maya, también en el Palacio de la Gran Guardia: un salto a una cultura milenaria entre leyendas, calendarios astronómicos y arte, con 250 restos arqueológicos provenientes de los más importantes museos de México. La muestra permanecerá abierta hasta el 5 de marzo del 2017.

La otra muestra que suscita cada vez mayor interés entre los veroneses es la de figuras de Pablo Picasso en el Palacio Forti, abierta hasta el 21 de marzo: 91 obras, entre cuadros y esculturas, del célebre artista español llegan por primera vez a Italia en gran parte desde el museo Picasso de París.

La novedad quizá más interesante de estos días navideños no es un evento en sentido estricto, sino un proyecto que intenta descubrir una parte de la ciudad bellísima y rica en historia, pero actualmente algo alejada de las rutas turísticas. Se llama Verona Minor Hierusalem, “Verona, pequeña Jerusalén”. Turistas, visitantes y fieles descubrirán que a partir del siglo IX se fundaron en Verona diversas iglesias que quisieron imitar los santuarios de Jerusalén, creando así una alternativa a los costosos y peligrosos viajes a Tierra Santa. Una forma de turismo religioso precursor que actualmente se puede revivir recorriendo el itinerario que sale del puente Piedra y pasa por cinco iglesias, excepcionalmente abiertas gracias a la participación de centenares de voluntarios, entre ellas la espectacular iglesia de los Santos Siro y Libera, justo en la ladera de las colinas de San Pedro.

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