Il Righi y las fortalezas: el campo dentro de la ciudad

Si retrocedemos cinco o seis siglos, Génova era una poderosa ciudad marítima caracterizada por su gran capacidad comercial, así como por la creación y la acumulación de enormes riquezas. La ciudad se aglutinaba en el reducido espacio existente delante del mar, mientras que las cimas de las montañas situadas a sus espaldas le servían de protección natural frente a los grandes ejércitos.

Ante el gran peligro que corría Génova, saqueada durante las incursiones piratas desde el mar y asediada por los ejércitos enemigos del entorno, la solución a la que llegaron los genoveses fue compleja a la par que brillante. Tras la construcción de las murallas de Génova, estas se ampliaron varias veces, en función de las necesidades de cada época. La enorme estructura protectora que se observa hoy en día es el resultado de un proceso de ampliación defensiva desarrollado durante siglos.

En las murallas de Génova, las más largas de toda Europa, abundan los baluartes, las fortalezas, las torres y las avanzadillas. De hecho, se extienden durante casi 12 kilómetros desde el mar y ascienden a casi 500 metros de altura. Los nombres de sus fortalezas (los castillos militares anexos a las murallas) evocan tiempos lejanos y peligrosos. Sperone, Begato, Diamante, Richelieu. El poeta y humanista italiano Petrarca, cuando hablaba de Génova, recitaba: «Verás una ciudad majestuosa, rodeada por montañas alpinas, soberbia en hombres y murallas, a la que su mera apariencia la convierte en Señora del Mar». Estos versos, de los que obviamente todos los genoveses hacen alarde, ya describen una ciudad rodeada en esa época por altas y robustas murallas.

Si bien durante muchos siglos estos baluartes han visto batallas, cañones y mucha sangre, hoy en día representan un extraordinario patrimonio ecoturístico. A quienes les guste andar en bicicleta de montaña, incluso con la familia, una manera alternativa de vivir la ciudad de Génova es subiéndose al funicular Zecca-Righi desde el centro de la ciudad. Durante el trayecto, podrán admirar «la ciudad de la Linterna» mientras ascienden por la empinada montaña, aunque cómodamente sentados en la cabina. Una vez en la cima, un recorrido de unos cuantos kilómetros en cuesta les conducirá a los pies de la Fortaleza Sperone. Desde aquí, es posible emprender uno de los numerosos itinerarios que discurren alrededor de Génova para atravesar vastos senderos de hierba y crestas montañosas.



Es muy habitual toparse con numerosas personas que acuden aquí para andar en bicicleta, correr, entrenar o leer al aire libre, lejos del bullicioso centro. Desde hace unos cuantos años, la gestión de las fortalezas y las murallas se ha transferido directamente al Ayuntamiento de Génova, que está diseñando una estrategia integral para la revitalización de una parte tan importante de la ciudad. Mientras tanto, es posible disfrutar de grandes espacios verdes a pocos minutos del centro, con unas espectaculares vistas panorámicas y carteles informativos que nadie debería perderse.

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