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Huertos y viñedos de Venecia

Antiguamente, tanto en la ciudad como sobre todo en numerosas islas de la laguna, surgían huertos donde se cultivaban verduras, había árboles frutales y se criaban también animales que proporcionaban huevos, leche y carne.

Esto sucedía en grandes espacios de los que disponían los numerosos conventos diseminados por todas las islas, muchos desaparecidos, otros en abandono.

Entre los pocos que quedan, en la isla de Giudecca, hay un convento con grandes huertos de la iglesia del Redentore. Otros se encuentran en la conocidísima y maravillosa isla de S. Francesco del Deserto y en la isla de S. Michele, pero la reducción de las vocaciones a la vida monacal ha conllevado el abandono de estos lugares.

Un ejemplo es el convento de S. Michele, donde los frailes producían vino y tejidos para sus sayos con antiguos telares.

La isla que aún hoy mantiene una producción agrícola abundante es S. Erasmo, donde se cultiva la preciada alcachofa violeta de S. Erasmo y donde existen otros productos de la tierra que también han hecho surgir actividades de turismo rural junto a estas pequeñas empresas agrícolas.

En los últimos siglos los productos de la tierra se llevaban de las islas a la ciudad para venderse en el mercado con un tipo particular de embarcaciones, aún existentes en la laguna, donde también remaban las mujeres.

Actualmente, con la tecnología actual, se pueden realizar pedidos de fruta, verdura y otros productos en la página web del productor, que en determinados días de la semana procede a las entregas en diferentes lugares con una espaciosa embarcación a motor.

Desde hace años una asociación ha decidido recuperar las numerosas viñas de la laguna que estaban en estado de abandono devolviéndoles su función productiva original con un trabajo paciente de puro voluntariado.

La laguna nel bicchiere – le vigne ritrovate es el nombre de esta asociación que nació antaño de un proyecto de recuperación de viñedos abandonados por parte de escuelas que realiza su fundador, un profesor de enseñanza secundaria, donde participan los chicos.

Un proyecto que se ha desarrollado recuperando varios viñedos en muchos lugares de la ciudad y de las islas, con investigación esmerada en el cultivo y la cultura de la vid y del vino y con la participación de algunos enólogos y pequeños productos de vinos naturales.

Este año, aparte de las distintas cosechas y vendimias que se realizan por la ciudad y por las islas, sigue el transporte de la uva al antiguo convento de los frailes camaldulenses de la isla de S. Michele, donde la asociación tiene en concesión la vid y los equipos de los frailes, como las añejas cubas, para el prensado y la elaboración de este antiguo producto.

Una producción de pequeño tamaño, pero de óptima calidad, totalmente natural y manual, testigo de la transformación de los viñedos clásicos de la laguna, como dorona o la malvasía, nombre de algunas calles de Venecia. La producción embotellada adquiere nombres evocadores incluso de los lugares de cosecha, desde el “Rosso Gneca – Le Zitelle fertili” (Gneca es un apodo veneciano de la isla de la Giudecca, donde se encuentra el convento de las Zitelle), al blanco de las “Turgide Vignole al vento”, producto con la uva de la isla de las Vignole, hasta llegar a los “Arcangeli scalzi”, producto de la uva recogida en el convento de los Carmelitas Descalzos, junto a la estación de tren de Venecia.

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