Fiesta de Sant’Agata, patrona de Catania

La Fiesta de Sant’Agata es la celebración religiosa más importante que acoge la ciudad de Catania. Sant’Agata, conocida como santa Águeda en España, es la patrona de la ciudad y se la recuerda en diversos momentos del año.

La Fiesta de Sant’Agata tiene lugar entre el 3 y 5 de febrero, el 12 de febrero y de nuevo el 17 de agosto. En realidad, cada fecha está vinculada a un hecho distinto: en febrero se rememora el martirio de la santa, mientras que en agosto se festeja el regreso de sus restos a Catania desde Constantinopla.

Entre el 3 y el 5 de febrero acuden a Catania más de un millón de fieles y turistas. Muchos cataneses que trabajan y viven en otras partes de Italia regresan a su ciudad durante estos días para rendir homenaje a su Santa Patrona.

Los orígenes del culto a santa Águeda se remontan muy atrás en el tiempo, pero no por ello deja de estar muy activo en la actualidad. El martirio de la santa catanesa tuvo lugar en el año 252 y ya a partir de ese momento comenzamos a ver testimonios de una fuerte devoción popular por esta virgen que prefirió el martirio a perder el honor y renunciar a su fe.



Los cataneses se sienten muy orgullosos de esta joven, que se reveló contra los deseos del procónsul romano y acabó perdiendo la vida.

Como ocurre a menudo con las fiestas populares, esta también va mucho más allá de lo religioso. Parece que ya en la Antigüedad, antes del nacimiento de la santa, a primeros de febrero se celebraba una fiesta pagana, posiblemente dedicada a la diosa Isis.

Las primeras noticias que tenemos de una fiesta dedicada a su figura se remontan al 17 de agosto de 1126, cuando los restos de la santa, que permanecieron en Constantinopla durante 80 años tras ser sustraídos en 1040, volvieron a su patria de la mano de dos soldados, Gilberto y Goselino.

En esa ocasión, Maurizio, el obispo de Catania, se acercó a Aci Castello para recibir los restos. La noticia corrió pronto de boca en boca y los ciudadanos no tardaron en echarse a las calles de la ciudad, en una fiesta espontánea e improvisada.

En la actualidad, como hemos dicho, Catania dedica varios días a recordar a la santa. Pero el más emocionante es sin duda el 4 de febrero, cuando se realiza la tradicional procesión por las calles del centro de la ciudad y se saca «Il fercolo», una obra de platería que contiene las reliquias de la santa.

Muy importante resulta también el desfile de las «candelore», grandes velas votivas con decoraciones artesanales, flores, ángeles de madera dorada, santos y escenas del martirio.



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