El Gran Teatro, una joya arquitectónica de Burdeos

Imposible visitar Burdeos y no reparar en el Gran Teatro. A poca distancia de la ribera del río Garona, es el lugar donde convergen las grandes arterias de la ciudad. Su tamaño y su majestuosidad resultan imponentes. Su programación de calidad, muy dinámica e imaginativa, lo convierten en un gran actor cultural del siglo XXI.

Si bien el Gran Teatro, conocido también como la Ópera Nacional de Burdeos (ONB), es toda una institución donde el edificio y su función están íntimamente ligados, este emplazamiento cultural representa también un lugar de entretenimiento abierto a todo tipo de públicos. Así, por ejemplo, ha acogido el festival Tango à l’Opéra, con un programa compuesto por demostraciones, cursos y conferencias de tango. Queda lejos aquel universo de las «mañanas clásicas» a las que asistía cuando era una joven colegiala que debía familiarizarse con el repertorio de tragedias y comedias del programa del curso escolar.


El Gran Teatro ha sabido evolucionar con los tiempos, aunque sin perder ni un ápice de su encanto y manteniéndose siempre del lado de la excelencia. Resulta fascinante su arquitectura, con sus doce columnas corintias delante de la fachada en forma de pórtico. Dichas columnas están coronadas por doce estatuas, en su mayoría, musas y diosas de las artes. Si bien las estatuas son obra de Pierre Berruer, el conjunto del edificio es de la autoría de Victor Louis, quien ideó un proyecto a la altura de las ambiciones del gobernador de Guyena y de los magistrados (jurats) bordeleses. Desde 1780, año de su inauguración, el Gran Teatro ha visto desfilar a infinidad de melómanos y de aficionados al ballet, a los que siempre ha deslumbrado con su elegante vestíbulo y su gran escalinata iluminada por un rosetón. El Gran Teatro encabeza y forma parte de la Ruta de los Teatros Históricos de Francia.

Con el paso del tiempo, el edificio ha sido restaurado y adaptado. Un ejemplo: el gran salón, que ha recuperado sus colores originales en azul, blanco y dorado (los colores de la monarquía) en detrimento del rojo, solo tiene capacidad para 1114 asientos (en lugar de los 1700 de antaño) para garantizar la comodidad. Por su parte, la «pequeña» sala de conciertos con 700 asientos destinada a la música de cámara ha sido transformada en «Grand Foyer». Restaurada recientemente, ha recuperado el brillo de sus dorados. Principal institución de empleo del sector del espectáculo después de París, la ONB cuenta con 400 empleados, de los que 200 son artistas. El teatro ha conservado su personal de vestuario, costura y escenografía. Su programación es variada e incluye desde la música lírica, pasando por la sinfónica, la barroca y los recitales de piano, hasta el ballet y el jazz. También utiliza el Auditorio, un edificio contemporáneo situado en sus inmediaciones y que posee el mayor foso de orquesta de Europa.



La ONB se interesa por el público joven y, prueba de ello, es que le dedica 15 espectáculos específicos al año. También ha ideado la iniciativa L’Opéra en baskets para que los menores de 28 años puedan asistir a determinadas representaciones y conocer a los artistas en el transcurso de un cóctel. En los próximos meses, la ONB acogerá a Renaud Capuçon y a David Fray, quienes interpretarán sonatas de Bach y de Beethoven, a Daniel Barenboim o a Nathalie Dessay, entre otros. Para visitar el Gran Teatro de Burdeos, es necesario realizar una reserva previa.

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