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Bienal de Arquitectura

Una exposición que atrae, en años alternos, a visitantes de todo tipo, tanto profesionales como profanos.

A finales del mes de mayo da comienzo una cita ineludible: la Bienal de Arquitectura, que podrá visitarse hasta el 25 de noviembre en Venecia.

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Esta exposición está consagrada al arte (al que debe su nacimiento en 1895) y a la arquitectura en años alternos. La muestra de esta edición —que lleva por título «Freespace» y cuyo montaje corre a cargo de dos diseñadoras, Yvonne Farrell y Shelley McNamara— analizará los espacios como parte fundamental de la arquitectura con un debate sobre su uso.

Un paseo por los senderos arbolados de los Jardines que albergan la exposición permite visitar los pabellones históricos de los distintos países, donde se exhiben las ideas del sector que, cada año, versan sobre un tema específico.

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A aquel «Common ground» de la edición de 2012, cuyo hilo conductor era el interrogante sobre cómo organizar el espacio compartido, le siguió en 2014 una investigación sobre la arquitectura contemporánea y futura con el título de «Fundamentals».

En 2016, la exposición «Reporting from the front» ponía el foco de atención sobre los distintos desafíos a los que se enfrenta la arquitectura.

La exhibición de nuevas formas y el uso de nuevos materiales a menudo dotan a los proyectos de cierta provocación deliberada para suscitar o despertar el interés o la toma de conciencia del visitante.

Aunque nunca me pierdo este evento tan interesante, debo confesar que, como les sucede a muchos profanos en la materia, a menudo las propuestas que aquí se exponen me resultan graciosas o incomprensibles.

A pesar de todo, este evento —al igual que su exposición gemela dedicada al arte— es la excusa perfecta para darse un paseo por Venecia. Después de los pabellones de los Jardines, a pocos minutos a pie, la visita continúa en el entorno incomparable del Arsenal.

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De camino, dependiendo de la hora, se puede disfrutar de uno de los muchos restaurantes típicos italianos disponibles o, si todavía no es momento de almorzar, degustar cualquier pincho o «cicchetto» típico para acompañar una copa de vino.

Además, los eventos especiales y la serie de encuentros secundarios a la exposición brindan la oportunidad de visitar otros lugares de la ciudad para, de este modo, adentrarnos en las nuevas ideas y tendencias de la arquitectura de todos los países del mundo. Una oportunidad que supera con creces cualquier visita típica de Venecia.

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