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Atardeceres venecianos

Sumérgete en un momento de romanticismo en la ciudad romántica por antonomasia

En la iconografía mundial, Venecia ha sido considerada siempre como «la ciudad del amor», un destino de luna de miel, una ciudad para saborear, vivir y disfrutar con tu alma gemela perdiéndote en el laberinto de sus calles y plazoletas más escondidas.

¿Y cuál es el momento de máximo romanticismo en cualquier lugar y que aquí es una experiencia única?: ¡El atardecer!

Sin embargo, ver un atardecer impresionante en Venecia no es algo fácil; de hecho, al  estar la ciudad rodeada de agua, la humedad del aire impide, en ciertos periodos, disfrutar  por completo de la puesta de sol.

El verano es el momento del año menos indicado, salvo raras excepciones, mientras que de septiembre en adelante, sobre todo en el periodo de invierno con los días fríos y despejados en los que sopla el Bora ─el viento que viene del nordeste─ o  la tramontana, el fenómeno se puede observar con toda su belleza.

También después de un día de mal tiempo de final de verano ─ ya que un potente chaparrón acompañado por el viento dejan  el cielo y el aire despejados─  el espectáculo de la puesta de sol es fascinante.

Pero después de uno de estos días, si por ejemplo esperas el atardecer con la cámara de fotos en la mano, es importante elegir un lugar apropiado para disfrutar del espectáculo.

Las opciones son asistir al atardecer con el sol desapareciendo por detrás de la silueta de la ciudad o ver los reflejos y los colores de este momento del día sobre la laguna.

En el primer caso, la localización obligatoria para este escenario es la orilla orientada a la cuenca de S. Marco, a las zonas del Arsenal o de los Jardines, sentados, por ejemplo, en uno de los bares que hay tomando un aperitivo, o bien en el Lido, desde S. Maria Elisabetta donde hay un hotel con bar restaurante y una bonita terraza hacia la laguna, en la que se puede disfrutar del espectáculo del sol desapareciendo por detrás de la ciudad.

Para los que tengan un espíritu aún más romántico, también desde el Lido, por la zona entre Malamocco y Alberoni  ─a la que se puede llegar en autobús o alquilando una bicicleta─, se puede observar el sol escondiéndose lentamente por el horizonte, mientras  la laguna refleja una serie de colores que dejan sin palabras.

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