ALJAFERÍA, UNA PEQUEÑA ALHAMBRA EN EL CORAZÓN DE ZARAGOZA

Zaragoza cuenta con un patrimonio histórico y artístico sobresaliente, herencia de las diferentes culturas y civilizaciones que dejaron su huella en la ciudad, como íberos, romanos, cristianos, judíos o musulmanes. Fueron precisamente estos últimos quienes legaron a la ciudad uno de sus monumentos más hermosos y espectaculares: la Aljafería, un palacio fortaleza del siglo XI que, en la actualidad, está integrado en el casco urbano.

A comienzos del siglo VIII los musulmanes penetraron en la península ibérica, y lo que hasta entonces había sido Caesaraugusta (la Zaragoza de origen romano, ya cristianizada) pasó a llamarse Saraqusta bajo el dominio de los sarracenos. Hasta la reconquista cristiana cuatro siglos más tarde, Saraqusta –también llamada Medina Albaida, o “ciudad blanca”– vivió periodos de gran esplendor político y cultural, e incluso se convirtió en capital de la Marca Superior de Al-Andalus y de uno de los reinos de taifas más importantes. Fruto de ese esplendor surgió uno de los monumentos más bellos y espectaculares de la ciudad, hoy convertido en meca para todos los turistas que visitan la capital del Ebro.



La parte más antigua del monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad, data del siglo IX. A esta época pertenece la llamada Torre del Trovador, un recinto de planta rectangular que inspiró la famosa ópera de Verdi Il Trovatore y que ha sido igualmente centro de curiosas leyendas. Durante siglos, fueron muchos los que decían haber visto en la torre a una misteriosa y bella dama vestida de blanco, supuesto fantasma de una doncella que solía aparecerse para anunciar la muerte de algún desventurado. Pero además de la Torre del Trovador y su inquietante fantasma, la Aljafería cuenta con otra parte, mucho más importante, y cuya construcción se remonta al siglo XI. Esta parte del edificio, el palacio islámico, fue encargada por Abu Jafar Ahmad ibn Al-Muqtadir, e incluye la muralla y sus torres semicirculares, así como el hermoso y ornamentado mihrab u oratorio, rematado por un arco de herradura, y que encontramos en el interior.

Con el paso del tiempo, el edificio sufrió diversos añadidos y modificaciones, por lo que el estilo islámico inicial fue dando paso a una amplia variedad de estilos artísticos. Tras la reconquista de la ciudad se añadió, por ejemplo, el hermoso palacio mudéjar de Pedro IV. Más importante aún fue la reforma realizada en el siglo XV por los Reyes Católicos, quienes utilizaron sus dependencias como palacio real. Otras hermosas estancias que pueden descubrirse durante la visita son los patios de San Martín y Santa Isabel, así como el llamado Salón Dorado.



La Aljafería desempeñó también otras funciones, como custodiar durante algún tiempo el Santo Cáliz que se conserva hoy en la catedral de Valencia, y que, para algunos, podría ser el mismo que utilizó Jesucristo en la última cena, es decir, el Santo Grial. La Aljafería también albergó durante un tiempo –a partir de 1485– las cárceles del Tribunal de la Inquisición y ya siglos después, sirvió de acuartelamiento militar, siendo uno de los escenarios principales durante los Sitios de Zaragoza, en plena Guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón. En la actualidad, parte de sus instalaciones acogen a las Cortes aragonesas, mientras el resto del edificio está abierto a las visitas turísticas. Sin duda se trata de una auténtica joya histórica y artística que no puedes dejar de visitar si viajas a la capital del Ebro.

INFORMACIÓN PRÁCTICA:

Dirección: Calle de los Diputados, s/n

Líneas de autobús: 34, 36 y Bus turístico (Calle Diputados), 21, 32, 33, 51 y 52 (Parada Avenida de Madrid-Aljafería).

Horarios de visita:

  • De abril a octubre: todos los días de 10 a 14 h y de 16:30 a 20 h. Visitas guiadas a las 10:30, 11:30, 12:30, 16:30, 17:30 y 18:30 h.
  • De noviembre a marzo:de lunes a sábado de 10 a 14 y de 16 a 18:30 h. Domingos: 10 a 14 h. Visitas guiadas a las 10:30, 11:30, 12:30, 16:30 y 17:30 h.

Algunos jueves y viernes, las visitas turísticas se suspenden debido a las sesiones de las Cortes de Aragón.

Precio de la entrada: Adultos: 5 euros. Estudiantes y mayores de 65 años: 1 euro. Niños: 0 a 12 años, gratuita. La visita es gratuita todos los domingos.

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